Manejo Integral del pie diabético

El pie diabético es una enfermedad compleja, se define como la infección, ulceración o destrucción de los tejidos del pie, asociados a neuropatía y/o enfermedad arterial periférica de diferente magnitud, en las extremidades inferiores de los pacientes con diabetes mellitus.

 

Aproximadamente la mitad de las personas con diabetes tienen algún tipo de neuropatía diabética (daño a los nervios). El daño a los nervios puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo, pero los nervios de los pies y las piernas son los que más frecuentemente se ven afectados. El daño a los nervios puede causar la pérdida de sensación en los pies, hay ausencia de dolor, y no se discrimina entre lo frio o caliente y genera deformidades en los pies.

 

Las ulceraciones y heridas en los pacientes diabéticos se infectan fácilmente y esto, junto a la neuropatía y/o problemas de la circulación arterial (enfermedad arterial periférica) puede provocar complicaciones graves como la amputación de una extremidad.

 

Factores de riesgo que debemos conocer para prevenir estas complicaciones:

Cualquier persona con diabetes puede presentar daños a los nervios, y posteriormente presentar pie diabético, pero los siguientes factores aumentan su riesgo:

  • Niveles de azúcar en la sangre difíciles de manejar
  • Haber tenido diabetes por mucho tiempo, particularmente si sus niveles de azúcar en la sangre son a menudo más altos.
  • Tener sobrepeso
  • Tener más de 40 años
  • Tener presión arterial alta
  • Tener colesterol alto

Diagnóstico de la enfermedad

Es muy importante un diagnóstico y tratamiento precoz del pie diabético, para evitar complicaciones graves. Se debe realizar un estudio NEUROLOGICO Y VASCULAR en todos los pacientes con heridas en pies o factores de riesgo de esta enfermedad.

 

Como reconocer esta enfermedad para buscar la valoración de un especialista:

Si tiene alguno de los siguientes síntomas es importante buscar una valoración por el especialista:

  • Dolor en las piernas o calambres en las nalgas, los muslos o las pantorrillas durante la actividad física.
  • Hormigueo, ardor o dolor en los pies.
  • Pérdida de la sensación del tacto o de capacidad para sentir bien el frío o el calor.
  • Cambio en la forma de los pies a lo largo del tiempo.
  • Caída del vello de los pies, los dedos de los pies y la parte inferior de las piernas.
  • Piel de los pies seca y resquebrajada.
  • Cambio en el color y la temperatura de los pies.
  • Engrosamiento o amarilleamiento de las uñas de los pies.
  • Infecciones por hongos, como pie de atleta entre los dedos de los pies.
  • Ampolla, llaga, úlcera, callo infectado o uña encarnada.

La mayoría de las personas con diabetes pueden prevenir las complicaciones graves en los pies. Cuidarse regularmente los pies e ir a todas las citas médicas son lo mejor que puede hacer para prevenir los problemas en los pies (y prevenir que los problemas pequeños se conviertan en problemas graves).

 

¿Qué es lo más importante que puede hacer para prevenir el daño a los nervios o para evitar que empeore?

Mantenga sus niveles de azúcar en la sangre dentro de su rango objetivo lo más posible. Otros buenos hábitos para el manejo de la diabetes también pueden ayudar:

  • No fume. El tabaquismo reduce la circulación de la sangre a los pies.
  • Siga un plan de alimentación saludable, que incluya comer más frutas y verduras y menos azúcar y sal.
  • Haga actividad física: hacer entre  20 y 45 minutos al día es mejor que una hora una vez a la semana.
  • Tome los medicamentos según las indicaciones del médico.
  • Revisarse los pies todos los días para identificar posibles lesiones y acudir al médico inmediatamente de presentar alguna herida.